La experiencia no es un argumento literario. La única verdad literaria son ellas mismas, ellos mismos. Su dolor, hubiera dicho Theodor W. Adorno cuando afirmaba que en la contradicción reside la única verdad comprensible. Y este dolor, esta unicidad, esta certeza, no sólo es escribible sino que es muy necesario leerla, compartirla, digerirla y asumirla como uno de los ladrillos irrompibles que construyen nuestras sociedades.

Dublín es inabarcable. 2019.
(Universidad de Barcelona. Tesis de doctorado en Filosofía: Ciudadanía y derechos humanos)